Delegación de Pastoral vocacional


Diócesis de TUI-VIGO

Oraciones
La señal de la cruz
El padrenuestro
El avemaría
Gloria
Acto de contrición
Comunión espiritual
Invocación al espíritu santo
Cántico de la virgen María
Salve
Bajo tu amparo
Oración de san Bernardo
Bendita sea tu pureza
Oración de san Francisco de Asís
Acto de amor a cristo crucificado
Oración que rezaba san Ignacio de Loyola
Oración del hombre nuevo
Oración de dos novios
Oración del automovilista
 

 

La señal de la cruz

Por la señal + de la Santa Cruz

de nuestros + enemigos

líbranos, Señor + Dios nuestro.

En el nombre del padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo.

Amén.

El Padrenuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,

perdona nuestras ofensas

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.

El Avemaría

Dios te salve, María,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo.

Bendita tu eres entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria.

Gloria al padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Acto de contrición.

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero,

Creador, Padre y redentor mío:

por ser tu quien eres, Bondad infinita,

y porque te amo sobre todas las cosas,

me pesa de todo corazón haberte ofendido;

también me pesa porque puedes castigarme

con las penas del infierno.

Ayudado de tu divina gracia,

propongo firmemente nunca más pecar,

confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

Amén.

Comunión espiritual.

Creo, Jesús mío, que estás presente

en el Santísimo Sacramento del Altar;

te amo sobre todas las cosas

y deseo recibirte dentro de mi alma.

Mas, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,

ven espiritualmente a mi corazón.

No permitas, Jesús mío,

que jamás me aparte y separe de ti. Amén.

 

Invocación al Espíritu Santo.

Ven, Espíritu Santo,

llena los corazones de tus fieles

y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V. Envía, Señor, tu espíritu y habrá una nueva creación.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oración: Oh Dios, que has iluminado las corazones de tus

fieles con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a sus

inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar de su

consuelo. Por Cristo nuestro señor. Amén.

Cántico de la virgen María.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha echo obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Salve.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,

vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;

a ti suspiramos, gimiendo y llorando,

en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra,

vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,

y, después de este destierro, muéstrame a Jesús,

fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima, Oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios,

para que seamos dignos de alcanzar

las promesas de nuestro señor Jesucristo. Amén.

BAJO tu amparo.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios: No

desprecies nuestras súplicas en las necesidades, mas líbranos

siempre de todos los peligros. ¡Oh Virgen gloriosa y bendita!

Oración de San bernardo

Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se

ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu

protección, implorando tu asistencia y reclamando tu

socorro, haya sido abandonado de ti. Animado con esta

confianza, a ti también acudo, ¡Oh madre, Virgen de las

Vírgenes! Y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados,

me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana.

No deseches mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!, antes bien,

inclina a ellas tus oídos y dígnate a atenderlas favorablemente.

Amén.

Bendita sea tu pureza

Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea,

pues todo un Dios se recrea

en tan graciosa belleza.

A ti, celestial princesa,

Virgen sagrada María,

te ofrezco  en este día

alma, vida y corazón,

mírame con compasión,

no me dejes, Madre mía.

Oración de san Francisco de asís

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz:

donde haya odio, ponga yo amor;

donde haya ofensa, ponga yo perdón;

donde haya discordia, ponga yo armonía;

donde haya error, ponga yo verdad;

donde haya duda, ponga yo la fe;

donde haya desesperación, ponga yo esperanza;

donde haya tinieblas, ponga yo la luz;

donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Que no me empeñe tanto:

en ser consolado, como en consolar;

en ser comprendido, como en comprender;

en ser amado, como en amar.

Porque dando, se recibe;

olvidando de sí, se encuentra;

perdonando, se es perdonado;

muriendo, se resucita a la Vida.

Acto de amor a cristo crucificado

No me mueve, mi Dios, para quererte,

el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte

clavado en esa cruz y escarnecido,

muéveme el ver tu cuerpo tan herido,

muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor de tal manera,

que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y, aunque no hubiera infierno, te temiera.

ORACIÓN que rezaba san Ignacio de Loyola

Alma de Cristo, santifícame.

Cuerpo de Cristo, sálvame.

Sangre de Cristo, embriágame.

Agua del costado de Cristo, lávame.

Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh buen Jesús!,óyeme.

Dentro de tus llagas, escóndeme.

No permita que me aparte de ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme.

En la hora de mi muerte, llámame,

y mándame ir a ti,

para que con tus santos te alabe

por los siglos de los siglos. Amén.

Oración del hombre nuevo.

Concédeme, Señor,

SERENIDAD para aceptar las cosas que no puedo cambiar;

VALOR para cambiar lo que puedo;

SABIDURÍA para conocer la diferencia.

ORACIÓN de dos novios.

Somos novios, Señor, y nos queremos mucho. Un buen

día nos encontramos y nos reconocimos, como si siempre

nos hubiéramos buscado.

¡Que experiencia maravillosa, para cada uno, sentirse

elegido, preferido, sin saber muy bien por qué!

Sentimos tu presencia, Señor, y te damos gracias por

haber hecho posible este amor.

Queremos tenerte siempre presente entre nosotros:

-para que seamos abiertos y sinceros;

-para que busquemos el bien y la alegría del otro;

-para que nos esforcemos en cambiar y ofrecernos cada

uno lo mejor de sí mismo;

-para que el deseo y la pasión no ahoguen nuestro amor

sincero;

-para que juntos forjemos un ideal-vocación para toda

la vida y nos unamos un día para alcanzarlo.

Deseamos, Señor, que llegue ese día en el que sellaremos

para siempre nuestro amor con el sacramento del matrimonio.

Haz que nuestro noviazgo sea un camino de maduración

y que seamos conscientes del compromiso mutuo que

asumiremos en tu presencia. Amén.

Oración del Automovilista.(conductor)

Dame, Señor, mano firme y mirada vigilante,

para que mientras conduzco no cause daño a nadie.

A ti, Señor, que das la vida y la conservas,

te suplico humildemente que guardes hoy mi vida.

Libra, Señor, a quienes me acompañan,

de todo mal, enfermedad, incendio o accidente.

Enséñame a hacer uso de mi coche

para remedio de las necesidades ajenas.

Haz, Señor, que no me arrastre el vértigo de la velocidad,

y que, admirando la belleza de este mundo,

logre seguir y terminar felizmente mi camino.

Te lo pido, Señor, por los méritos de tu Santísima Madre,

y por intercesión de San Cristóbal,

especial protector de los conductores. Amén.